6 ejemplos de ciberataques a empresas españolas

La ciberdelincuencia no elige a sus víctimas por tamaño ni por sector
Existe la creencia extendida de que los ciberataques son cosa de grandes empresas, de sectores tecnológicos o de organizaciones con datos especialmente valiosos. La realidad es otra: cualquier negocio que opere con equipos informáticos por simples que sean, gestione datos, o realice pagos por medios digitales es un objetivo potencial.
En España, el número de incidentes de ciberseguridad registrados por el INCIBE supera los 80.000 anuales, y la mayoría afectan a pymes y autónomos, porque suelen ser los menos protegidos.
Los casos que se presentan a continuación son situaciones reales o basadas en hechos reales que le han ocurrido a negocios en España de todo tipo. En cada uno se analiza qué consecuencias tuvo o habría tenido el incidente, y qué diferencia habría supuesto contar con un ciberseguro adecuado.
Caso 1
El ransomware que paralizó un despacho de abogados
El CEO de un despacho de abogados de tamaño medio llega un lunes por la mañana a la oficina y descubre que no puede acceder a ningún archivo. Todos los expedientes aparecen cifrados. Un mensaje en pantalla exige el pago de un rescate en criptomoneda para recuperar el acceso. El despacho no puede atender a sus clientes y no sabe cuánto tiempo va a durar la situación.
El problema no es solo técnico. Los abogados manejan datos personales y jurídicos de alta confidencialidad. La posible filtración de esa información activa obligaciones legales inmediatas ante la AEPD y puede derivar en reclamaciones de los clientes afectados. La reputación del despacho, construida sobre la confianza, queda en entredicho.
SIN CIBERSEGURO Una crisis sin salida clara El CEO no sabe a quién llamar ni qué hacer. Pagar el rescate no garantiza recuperar los datos y hacerlo financia a los atacantes. Contratar de urgencia un equipo técnico externo para intentar descifrar los archivos supone un coste elevado e incierto. Mientras tanto, el despacho está paralizado: sin acceso a expedientes, sin poder atender vistas ni plazos procesales. Cada día de inactividad genera pérdidas económicas y un riesgo real de incumplimiento de obligaciones con los clientes. Si hay filtración de datos, la notificación a la AEPD y a los afectados debe realizarse en 72 horas. Sin apoyo jurídico especializado, ese proceso es una carga adicional sobre un equipo ya desbordado. Las multas y las reclamaciones de clientes corren íntegramente por cuenta del despacho. | CON CIBERSEGURO Un protocolo activado desde el primer momento En cuanto se detecta el incidente, la póliza activa un equipo especializado de respuesta: técnicos forenses que analizan el alcance del ataque, contienen la brecha y trabajan para recuperar y preservar los datos. Paralelamente, los servicios jurídicos del seguro cooperan en la gestión de la notificación a la AEPD dentro del plazo legal. Si la garantía de pérdida de beneficios está contratada, el seguro cubre los ingresos no generados durante el período de inactividad. El seguro responde también por las sanciones de la AEPD y por las reclamaciones de clientes afectados por la filtración. |
CASO REAL
Ataques de este tipo no son exclusivos de sectores tecnológicos. En 2020, SegurCaixa Adeslas sufrió un ransomware que paralizó sus sistemas durante varios días y obligó a la compañía a operar de forma manual. En 2021, el SEPE fue víctima de un ransomware que bloqueó sus sistemas durante semanas y afectó a la gestión de miles de prestaciones en toda España.
Caso 2
El correo electrónico que no era de quien parecía
Variante A - La factura del proveedor modificada
Una empresa recibe un correo aparentemente enviado por uno de sus proveedores habituales comunicando un cambio de cuenta bancaria, con una factura de 3.000 euros adjunta. El correo es convincente y el responsable administrativo tramita el pago. Días después, el proveedor real reclama el cobro. El dinero ha ido a una cuenta fraudulenta y no hay retorno posible.
Variante B - El CEO que nunca escribió ese correo
Una empleada nueva recibe un correo de su CEO pidiéndole una transferencia urgente para cubrir gastos de viaje imprevistos. La petición parece razonable viniendo de su superior. Realiza la transferencia. El CEO nunca envió ese correo.
Este tipo de fraude no requiere ningún ataque técnico complejo. Basta con suplantar una dirección de correo para explotar la confianza: en un proveedor, en un superior. Es uno de los fraudes más frecuentes en pymes precisamente porque actúa sobre los eslabones más humanos de la cadena.
SIN CIBERSEGURO Una pérdida económica directa y sin cobertura En ambas variantes el resultado es el mismo: dinero transferido a una cuenta fraudulenta y prácticamente irrecuperable. La empresa debe asumir la pérdida íntegra y, en el caso de la factura del proveedor, además debe abonarla de nuevo al proveedor legítimo. No hay ninguna otra póliza habitual que cubra este tipo de fraude: ni el multirriesgo ni una D&O contemplan pérdidas por suplantación de identidad por correo electrónico. La empresa afronta todos los costes sin ningún tipo de soporte ni orientación, y con la incómoda tarea de explicar lo ocurrido internamente y, en su caso, al proveedor afectado. | CON CIBERSEGURO Cobertura de la pérdida y orientación para actuar con rapidez El ciberseguro cubre la pérdida económica derivada del fraude por suplantación de identidad, dentro de los límites y condiciones de la póliza. Los servicios de asistencia orientan a la empresa sobre cómo actuar con rapidez ante las entidades bancarias para intentar bloquear la transferencia si aún es posible, y ante las autoridades para presentar la denuncia correspondiente. El incidente sirve además para revisar y reforzar los protocolos internos de verificación de pagos y de gestión de solicitudes urgentes, una de las medidas preventivas más eficaces contra este tipo de fraude. |
Caso 3
El mensaje que parecía del banco
La directora financiera de una pequeña empresa recibe un correo electrónico de su entidad bancaria solicitándole que verifique sus credenciales de acceso a la banca online a través de un enlace. El correo tiene el logotipo del banco y un tono urgente. Hace clic, introduce sus datos y en cuestión de horas los ciberdelincuentes acceden a la cuenta de la empresa y realizan varias transferencias.
El phishing no explota vulnerabilidades técnicas: explota la confianza y la urgencia. Cualquier empleado con acceso a cuentas o datos sensibles es un objetivo potencial, independientemente del sector o tamaño de la empresa.
SIN CIBERSEGURO Una cuenta comprometida y un camino incierto La directora financiera descubre las transferencias no autorizadas al revisar los movimientos de la cuenta. El banco puede no asumir la responsabilidad si considera que el acceso se produjo con las credenciales legítimas del titular. Recuperar el dinero depende de la rapidez con la que se notifique a la entidad y de si las cuentas de destino aún tienen fondos, algo poco probable. La empresa debe asumir la pérdida económica, gestionar por su cuenta la denuncia ante las autoridades y revisar todos sus sistemas por si el acceso ha comprometido otros datos o credenciales. Sin apoyo especializado, el proceso es lento, costoso e incierto. Este tipo de fraude no está cubierto por ninguna otra póliza habitual: ni el multirriesgo ni una D&O. La pérdida corre íntegramente por cuenta de la empresa. | CON CIBERSEGURO Respuesta inmediata y cobertura de la pérdida En cuanto se detecta el incidente, los servicios del seguro orientan a la empresa sobre cómo actuar con la entidad bancaria para intentar bloquear o recuperar las transferencias. Los técnicos forenses analizan el alcance del ataque y verifican si otros sistemas o credenciales han sido comprometidos. El seguro cubre la pérdida económica derivada del fraude, dentro de los límites de la póliza, y los gastos incurridos en la respuesta al incidente. Si hay datos de terceros afectados, se gestiona también la notificación legal correspondiente. |
Caso 4
El ataque que bloqueó y secuestró los datos de una clínica de estética
La directora de una clínica de estética llega una mañana a la consulta y descubre que el sistema de gestión no responde. El historial de tratamientos de los clientes, expedientes clínicos, los datos personales y los registros de pagos aparecen cifrados. Un mensaje exige el pago de un rescate para recuperar el acceso. La clínica no puede operar con normalidad, no sabe qué datos han sido robados y no sabe si esa información va a ser publicada o vendida.
La situación se complica aún más por el perfil de la clientela: entre los afectados hay personas conocidas públicamente que se han sometido a tratamientos en la clínica. La amenaza de filtración de esos datos adquiere una dimensión pública inmediata: la exposición mediática puede ser tan dañina como el propio incidente técnico, tanto para los afectados como para la reputación de la clínica.
Los datos de salud y estética corporal están considerados datos de categoría especial bajo el RGPD, lo que implica obligaciones reforzadas de protección y notificación, y un régimen sancionador significativamente más severo. Una filtración de este tipo no es solo un problema técnico: es una crisis legal, reputacional y de confianza de primer orden.
SIN CIBERSEGURO Una crisis legal, mediática y económica sin respaldo La directora no sabe a quién acudir ni por dónde empezar. Pagar el rescate no garantiza que los datos no hayan sido ya copiados o que no se publiquen igualmente. Contratar de urgencia un equipo técnico externo supone un coste elevado e incierto. Mientras tanto, la AEPD exige notificación en 72 horas. Sin apoyo jurídico especializado, ese proceso es una carga adicional sobre un equipo ya desbordado. La exposición pública de datos de personas conocidas dispara el riesgo mediático: la clínica puede verse mencionada en medios sin haber podido gestionar la comunicación. Las reclamaciones de clientes afectados, las sanciones de la AEPD por tratamiento de datos de categoría especial y los costes técnicos de recuperación recaen íntegramente sobre el negocio. Sin ninguna otra póliza que cubra este tipo de incidente, la clínica afronta la crisis completamente sola. | CON CIBERSEGURO Un equipo activado para contener el daño en todos los frentes Lo primero que activa la póliza es un equipo de respuesta especializado que asesora a la directora sobre cómo gestionar el chantaje: si negociar, si pagar o si intentar recuperar los datos por otras vías técnicas. Esta decisión, una de las más difíciles y con mayores consecuencias, no se toma sola ni a ciegas. Si finalmente se acuerda el pago del rescate, algunos ciberseguros cubren ese coste dentro de los límites y condiciones de la póliza. Paralelamente, los técnicos forenses analizan el alcance del ataque y se trabaja para recuperar y preservar los datos. Los servicios jurídicos cooperan en la gestión de la notificación a la AEPD dentro del plazo legal y asesoran sobre cómo responder a las reclamaciones de clientes afectados. El seguro incluye además gestión de crisis de comunicación, especialmente relevante cuando hay personas públicas entre los afectados. Responde por las sanciones de la AEPD, por las reclamaciones de los perjudicados y por los gastos incurridos en la respuesta al incidente. |
CASO REAL
En marzo de 2023, el Hospital Clínic de Barcelona sufrió un ransomware que cifró sistemas críticos, obligó a cancelar más de 4.000 consultas, 300 intervenciones quirúrgicas y 11.000 análisis clínicos, y paralizó servicios durante semanas. El hospital se negó a pagar el rescate exigido: los atacantes publicaron los datos robados en la dark web* en represalia.
* La dark web es la parte oculta de internet, no accesible desde navegadores convencionales, donde se comercia con información robada y donde los datos de los afectados quedan expuestos de forma indefinida.
Caso 5
La brecha que empezó en el aeropuerto
El director comercial de una empresa viaja a una feria y, mientras espera su vuelo, se conecta a la red WiFi gratuita del aeropuerto para revisar el correo y acceder a documentos corporativos. Un ciberdelincuente presente en esa misma red intercepta el tráfico de datos, obtiene sus credenciales de acceso y días después las utiliza para infiltrarse en la red corporativa y extraer una base de datos de clientes.
Las redes WiFi abiertas de aeropuertos, hoteles y espacios públicos son uno de los entornos más explotados por los ciberdelincuentes, precisamente porque concentran a profesionales con acceso a sistemas corporativos.
SIN CIBERSEGURO Una brecha silenciosa que se descubre tarde La empresa no detecta la intrusión hasta días o semanas después, cuando el daño ya está hecho. Determinar qué ocurrió requiere un análisis forense que debe costear por su cuenta. Si hay datos personales de clientes afectados, la AEPD exige notificación en 72 horas. Sin apoyo jurídico, ese proceso es complejo y las sanciones por una gestión deficiente pueden superar con creces el coste técnico del incidente. Ninguna otra póliza habitual cubre este tipo de brecha. La empresa afronta todos los costes sin ningún tipo de soporte ni orientación. | CON CIBERSEGURO Detección, contención y gestión desde el primer momento La póliza activa un equipo forense que rastrea el origen del ataque, cierra los accesos comprometidos y evalúa qué datos fueron extraídos. Los servicios jurídicos gestionan la notificación a la AEPD. El seguro cubre las sanciones, las reclamaciones de perjudicados y los gastos del incidente. |
Caso 6
La devolución que instaló un virus
El responsable de atención al cliente de una tienda online recibe una solicitud de devolución con un documento adjunto. Al abrirlo, instala sin saberlo un keylogger en su equipo, un programa malicioso que registra en silencio todo lo que se escribe en el teclado y lo envía a los atacantes. En los días siguientes, estos capturan las credenciales de acceso a la plataforma de cobros y a otros sistemas internos.
Los empleados que gestionan devoluciones e incidencias abren decenas de archivos al día, un hábito que los ciberdelincuentes aprovechan para introducirse en los sistemas sin levantar ninguna sospecha.
SIN CIBERSEGURO Un acceso silencioso con consecuencias en cadena La tienda no detecta el problema hasta que los atacantes ya han actuado. Rastrear el origen de la brecha, identificar qué credenciales y sistemas han sido comprometidos y evaluar qué datos han sido extraídos requiere un análisis forense que la empresa debe asumir por su cuenta. Si hay datos personales de clientes afectados, la AEPD exige notificación en 72 horas. Las pérdidas económicas derivadas del acceso fraudulento a la plataforma de cobros, las sanciones regulatorias y las reclamaciones de clientes recaen íntegramente sobre el negocio, sin ningún tipo de soporte ni cobertura. | CON CIBERSEGURO Identificación del origen y contención del daño La póliza activa un equipo forense que rastrea el ataque, cierra los accesos comprometidos y evalúa qué datos fueron extraídos. Los servicios jurídicos gestionan la notificación a la AEPD. El seguro cubre las pérdidas por acceso fraudulento, los gastos del incidente, las sanciones regulatorias y las reclamaciones de clientes. |
Ninguna empresa está a salvo. Pero no todas están igual de preparadas.
Los seis casos que acabas de leer tienen algo en común: ninguno ocurrió por casualidad, y en todos ellos la diferencia entre una crisis gestionable y un daño irreversible fue tener -o no tener- la cobertura de seguro adecuada.
Un ciberseguro adecuado, que combine cobertura económica y respuesta operativa inmediata, no es un gasto. Es la garantía de que, pase lo que pase, el negocio podrá seguir operando.
InsurCEO — Especialistas en ciberseguros para empresas
No todos los ciberseguros son iguales, y no todos son apropiados para su negocio. InsurCEO analiza su situación, le explica que coberturas necesita realmente y le hace una propuesta a medida. Sin compromiso.