El temible verano: cuando las empresas bajan la guardia y suben los riesgos

Julio y agosto concentran cada año un número desproporcionado de incidentes empresariales: ciberataques, errores profesionales con consecuencias legales y decisiones societarias que generan responsabilidades inesperadas. No es casualidad. Es la suma de varios factores que coinciden en el tiempo y que, bien gestionados, se pueden anticipar.
Tres frentes de riesgo que coinciden en verano
La mayoría de las empresas gestiona bien los riesgos en condiciones normales. Los protocolos funcionan, las personas adecuadas están en su puesto y los mecanismos de supervisión están activos. El verano rompe ese equilibrio en tres frentes simultáneos:
Ciberriesgo elevadoAumentan los riesgos Personal temporal sin formación digital y sistemas accedidos desde redes no seguras | Errores profesionalesMás fácil equivocarse Sustituciones que improvisan fuera de protocolo ante clientes que no dejan de preguntar | Responsabilidad de administradoresAusencias de Responsabilidad Consejos incompletos que toman decisiones urgentes con plena responsabilidad legal |
Lo que hace al verano especialmente peligroso no es ninguno de estos factores por separado. Es que los tres ocurren a la vez, en un contexto en el que la guardia baja de forma natural y las personas que habitualmente detectan y corrigen los problemas no están disponibles.
El riesgo cibernético se dispara en agosto
Los piratas cibernéticos tienen el verano en el calendario. No porque sean más activos en esta época, sino porque saben que las defensas de sus objetivos son más porosas. Dos situaciones concentran la mayor parte de los incidentes.
La primera es el personal de sustitución. Quien cubre las vacaciones de un compañero accede desde el primer día a sistemas, contraseñas y comunicaciones corporativas sin haber recibido ninguna formación en seguridad. No es una crítica a nadie: es simplemente la realidad de cómo funcionan las coberturas de verano en la mayoría de las empresas. Y es el perfil de persona que un pirata cibernético busca para intentar su primer movimiento.
La segunda es más sofisticada. Con ayuda de herramientas de inteligencia artificial, en minutos se identifican los responsables de Administración o Finanzas de una empresa, se localizan sus perfiles en LinkedIn y se rastrean sus redes personales. Si aparece una foto en la playa, el pirata cibernético ya sabe que ese empleado está desconectado y que el equipo que se ha quedado en la oficina no tiene referencia directa con la que contrastar una solicitud urgente. Ese es el momento para suplantar su identidad y pedir una transferencia. Lo que antes requería horas de trabajo manual, hoy se hace en minutos y a escala. Es el timo del CEO, y en verano alcanza sus cifras más altas del año.
A esto se suma el uso generalizado de redes wifi públicas durante las vacaciones. Aeropuertos, hoteles y cafeterías son entornos habituales en verano para revisar el correo corporativo o acceder a sistemas de gestión, y sus redes son el canal preferido para interceptar credenciales. El uso de una VPN corporativa en esos contextos no es una medida técnica avanzada: es una precaución básica que muchas empresas aún no tienen establecida como norma.
EJEMPLO Una gestoría mediana - timo del CEO en agosto (2024) La directora financiera de una gestoría con 40 empleados salió de vacaciones la primera semana de agosto. Ese mismo día, un empleado de sustitución recibió un correo aparentemente enviado desde la cuenta personal de la directora solicitando una transferencia urgente a un proveedor nuevo por un importe de 28.000 euros, con la indicación de no comentarlo hasta su vuelta. El empleado, que llevaba tres días en el puesto, ejecuta la transferencia. La gestoría no disponía de protocolo de verificación de pagos fuera del circuito habitual ni de doble autorización para importes superiores a cierto umbral. El importe no se recuperó. La gestoría había contratado en junio, en menos de diez minutos y a través de un corredor digital, un ciberseguro que cubrió íntegramente la pérdida patrimonial y los honorarios legales del proceso de reclamación. |
Los errores profesionales: cuando el sustituto improvisa
El Seguro de Responsabilidad Civil Profesional (Rc Profesional) cubre los daños que una empresa o una persona profesional causa a terceros por errores, omisiones o negligencias en el ejercicio de su actividad. En condiciones normales, los protocolos internos actúan como primera barrera: hay personas con criterio y experiencia que revisan, contrastan y escalan antes de que un error llegue al cliente.
En verano, esa barrera se debilita. El personal de cobertura suele tener menos experiencia en los encargos concretos que gestiona, y con frecuencia no conoce bien los protocolos internos del despacho o la empresa. El problema aparece cuando ese personal improvisa respuestas ante los clientes en lugar de seguir el protocolo o diferir la consulta.
Porque los clientes no se van de vacaciones. Siguen enviando correos, siguen haciendo preguntas y, en muchos casos, siguen esperando respuestas que afectan a decisiones importantes. Un cliente que se siente desatendido en agosto puede presionar al personal de cobertura para obtener una opinión que este no está en condiciones de dar con rigor.
El mayor riesgo no es lo que el sustituto hace mal. Es lo que improvisa cuando no sabe y no tiene un protocolo claro que le indique hasta dónde puede llegar.
Una respuesta apresurada a una consulta fiscal, una interpretación incorrecta de una cláusula contractual, una recomendación dada sin contrastar con el expediente completo: en todas estas situaciones, la responsabilidad recae sobre la empresa o el despacho, no sobre el empleado que dio la respuesta. Y si esa respuesta genera un perjuicio al cliente, el Rc Profesional es lo que evita que la reclamación impacte directamente en el patrimonio del negocio.
EJEMPLO Un despacho de abogados - plazo procesal omitido en agosto (2025) Una abogada titular de un despacho mediano se fue de vacaciones a finales de julio dejando varios asuntos activos en manos de un colaborador junior. Uno de esos asuntos tenía un plazo procesal crítico a mediados de agosto. El colaborador no identificó el plazo en la documentación y no lo incluyo en el calendario de seguimiento. El plazo venció sin que se presentara el escrito correspondiente. El cliente sufrió un perjuicio directo y reclamó al despacho. El Rc Profesional del despacho cubrió la indemnización al cliente y los honorarios de defensa jurídica. Sin la póliza, el importe habría recaído integra sobre la titular del despacho. |
Los administradores y consejeros: la responsabilidad no se va de vacaciones
El Seguro de Responsabilidad de Administradores y Directivos (D&O) cubre las reclamaciones que accionistas, terceros o la propia sociedad pueden dirigir contra los administradores por decisiones tomadas en el ejercicio de su cargo. Es un seguro que muchas empresas infravaloran hasta que lo necesitan.
En verano, el riesgo D&O se incrementa por una razón concreta: las decisiones urgentes se toman con el consejo incompleto. Un contrato que no puede esperar, una operación financiera con plazo, una respuesta a un requerimiento regulatorio. En agosto, quien está disponible decide. Y quien decide asume responsabilidad, con independencia de si el resto del consejo estaba o no al tanto.
Hay un matiz importante que conviene conocer: los administradores que no estaban presentes en una decisión no quedan automáticamente exonerados de responsabilidad por esa razón. Si no consta su oposición formal, pueden verse implicados en una reclamación posterior. Esto es especialmente relevante en decisiones tomadas por delegación o en situaciones de urgencia mal documentadas.
El verano es también el momento en que los plazos de contratos activos pasan desapercibidos. Muchos contratos tienen ventanas de renovación, preaviso de rescisión o condiciones que se activan en fechas concretas. Si el responsable de seguimiento está de vacaciones y no hay delegación formal establecida, la empresa puede incurrir en incumplimientos sin que nadie lo haya decidido conscientemente.
EJEMPLO Una empresa familiar - decisión urgente con consejo incompleto (2024) En agosto, con dos de los cuatro consejeros de vacaciones, los otros dos aprobaron una operación de refinanciación con condiciones que posteriormente fueron impugnadas por los accionistas minoritarios. La decisión se había tomado con urgencia real, pero sin convocar formalmente al consejo completo ni documentar suficientemente la imposibilidad de esperar. Los cuatro consejeros, incluidos los dos que estaban de vacaciones y no participaron en la decisión, recibieron la reclamación. El seguro D&O cubrió los honorarios de defensa jurídica de todos ellos y parte de la indemnización acordada. Sin la póliza, los costes habrían recaído directamente sobre el patrimonio personal de los administradores. |
Seis consejos de corredor para afrontar el verano con menos riesgo
No se trata de eliminar el riesgo, sino de gestionarlo mejor durante las semanas en que los mecanismos habituales de control están más debilitados.
El personal de sustitución debe saber hasta dónde puede llegar y cuándo debe diferir una respuesta o escalarla. Un documento sencillo con las consultas habituales, las respuestas autorizadas y los límites claros de actuación vale más que cualquier formación improvisada. El riesgo no es que el sustituto no sepa: es que improvise porque no tiene protocolo. |
Las delegaciones verbales o informales no protegen a nadie. Cualquier delegación de firma, autorización de pagos o representación ante terceros debe quedar documentada antes del inicio de las vacaciones. Especialmente en el caso de administradores y directivos, una delegación mal formalizada puede generar responsabilidades que el D&O no siempre cubre. |
Antes del verano conviene hacer un repaso de todos los contratos con plazos, ventanas de renovación, preavisos de rescisión o condiciones que se activan en julio o agosto. Un contrato que se renueva en silencio en condiciones desfavorables puede generar un perjuicio mayor que muchos incidentes operativos. |
En verano es habitual que una sola persona asuma funciones que en condiciones normales están repartidas entre varias. Cuando quien autoriza un pago es la misma persona que lo ejecuta, desaparece el control cruzado que habitualmente detecta los errores y los fraudes. Mantener esa separación, aunque sea de forma simplificada, reduce significativamente el riesgo. |
Refuerce el doble factor de autorización en todas las cuentas críticas. Establezca como norma el uso de VPN para acceder a sistemas corporativos desde redes externas. Y recuerde al equipo que la información sobre la ubicación de los empleados clave en redes personales puede ser aprovechada para lanzar ataques de suplantación. |
Un ciberseguro, un Rc Profesional y un D&O no son seguros que se contratan para los momentos buenos. Son exactamente para situaciones como las descritas en este artículo. Si no tiene alguno de ellos, o si no sabe con certeza que cubre cada uno, lo más sensato es revisarlo antes de empezar las vacaciones, cuando todavía hay margen para actuar. |
Cuando planifique las vacaciones de agosto, revise sus coberturas
En InsurCEO somos especialistas en los tres seguros que más importan cuando llega el verano: Ciberseguro, Rc Profesional y D&O. No ofrecemos soluciones genéricas: nos tomamos el tiempo de entender cómo funciona su empresa, qué riesgos concentra en verano y qué coberturas se ajustan a su situación real.
Hemos desarrollado nuestra propia tecnología y procedimientos digitales para hacer el proceso ágil y sin burocracia.